jueves, 3 de junio de 2010

Ciudad aislada



Uno de los problema que siempre ha pervivido en Sevilla es la congestión vial que siempre ha tenido su centro y su Ronda.
Actualmente su centro ha conseguido quedar vacío de la mayoría del tráfico con el que contaba años atrás. Sólo la línea de tranvía que llega hasta Plaza Nueva y vías concretas que posibilitan la circulación para los residentes son los únicos trazos que permiten llegar hasta él mediante transporte.
Consecuencia de esa restricción automovilística la Ronda llega a convertirse en un auténtico embudo que recoge todo el tráfico imposibilitado del centro además de con el que ya contaba, dificultando la circulación de la ciudad.

Como alternativa nosotros presentamos un proyecto que incitaría al ciudadano a abandonar el transporte de ruedas para disfrute de la ciudad mediante paseos. No se trata de caminos abiertos para que el ciudadano recorra bajo su propio pie, si no de caminos que recorran la ciudad sin que el ciudadano, joven o mayor haya de moverse. Esta forma de movilidad conocida como tapirrulán es una propuesta ahorrativa tanto en tiempo como en gasto energético, pues inducimos al abandono del uso del automóvil


CIUDAD AISLADA


Algunos de las consecuencias que podía ocasionar la propuesta que presentamos es el insufible recorrido que se puede producir en meses en que la ciudad llega a altas temperaturas. Para darle solución planteamos otra intervención que al mismo tiempo da solución a otra problemática de la ciudad, de su centro.

Si observamos la composición del mapa de Sevilla, las manchas verdes nos indican las zonas verdes de la ciudad. Si nos fijamos, ninguna de ellas aparece en su centro, en el casco histórico. Por ello nosotros planteamos que ese centro desierto de vegetación sea un gran punto verde. Y Sevilla de pasar a ser ciudad de calor, se convierta en una “ciudad macetero” que proyecte sombra por sus calles más emblématicas, por las calles donde el tapirrulán se dejará recorrer.

Para ello planteamos la plantación de árboles y distinta vegetación en las azoteas de los edificios. Así calles estrechas como Tetúan proyectarán una sombra completa, y otras avenidas más grandes, como la Constitución darán un respiro a sus horas de mayor sol.

En recorridos donde no sea posible la plantacion de árboles, propondremos estructuras que sustituirán su función.

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